CARTA DE LA AUTORA III: "Dream a little dream".

Des de pequeños todos tenemos grandes sueños, aspiraciones, una imagen idealizada de lo que será nuestra vida en un futuro. Cada niño/a tiene un trabajo soñado: "Quiero ser profesora!", "Quiero ser veterinaria", "Quiero ser médico!", con el paso del tiempo algunos siguen su camino y otros deciden ir hacía otra dirección. Mi yo pequeña nunca tuvo un "trabajo soñado", siempre jugaba a ser diferentes oficios (tenía una tienda, como mi madre, por ejemplo) pero nunca me escucharon decir "quiero ser profe o médico", no lo tenía claro. Me gustaban muchas cosas, pero no tenía un trabajo en mente. Un poco difícil para una niña que ve como todos sus amigos tienen un futuro profesional pensado y ella no. Pero tampoco me preocupó mucho.


Fui creciendo y mis ideas empezaron a ser un poco más claras; me gustaba la moda, me gustaba leer, me encantaba hojear las revistas de la tienda de mi madre, coleccionarlas, recortar las hojas que más me gustaban y archivarlas, escribir notas en libretas. Después vi El diablo viste de Prada y lo supe, (como ya os conté), quería trabajar en una revista de moda. Como sueño estaba bien, muy moderno (sobretodo para alguien que vivía en un pueblo de 2.000 habitantes), pero difícil muy difícil, y aun no sabía cuanto. Luego llegó el momento determinante: la selectividad, escoger una carrera y una universidad y allí sí que me preocupé. Hasta un mes antes de la selectividad no sabía como encararlo, sabía dónde quería llegar pero no sabía cómo. Supongo que la carrera más lógica para llegar a mi destino era Periodismo, estuvo en mi mente des del principio, pero cuando vi la nota que se necesitaba para entrar en la universidad que quería, me olvidé completamente. La universidad para mi también era importante, después de ver Gossip Girl como un millón de veces, me identificaba con Blair por sus ganas de ir a Yale. La universidad Pompeu Fabra era Yale para mí, así que quería encontrar una carrera allí que me llevará a trabajar en la comunicación. Después de pensarlo mucho, decidí optar por Publicidad y Relaciones Públicas, la nota era alta pero accesible. Y aquí empezó el error más grande de mi vida (no exagero). Cuando le preguntan a todo el mundo: ¿Cambiarías algo de tu vida? Y todo contestan: No! De todo se aprende. Yo, por supuesto, cambiaría esto.


Me obsesioné tanto en querer entrar en esta carrera, en esta universidad, que fui a por ella, estudié para sacar la nota. Y lo conseguí. Estaba tan contenta y emocionada que no me centré en buscar una opción B. Y cuando nos hicieron elegir carreras puse esta como primera y las demás me las inventé (ERROR ENORME). Cuando salieron los resultados. BOOM! La nota de la carrera que quería había subido muchísimo de un año para el otro y no entré. Sintiéndome como Blair otra vez. Y por no haber mirado otras ofertas, me tuve que conformar con Comunicación Audiovisual en la UB, podía haber puesto esta misma carrera en la UPF y hubiera entrado? Sí. Por qué no lo hice? No tengo ni idea. Ni la carrera ni la universidad nunca me gustaron, quería dejarlo cada año y no lo hacía, error número dos. Pero se acabó y pensé: ya está, estoy graduada, voy a centrarme en mi sueño. Empecé un curso en la Escuela ELLE de Comunicación de Moda y Lujo para especializarme en el sector. Me encantó y cada vez lo tenía más claro que lo que había elegido como trabajo soñado era el correcto para mí. Después de vivir unos meses en Inglaterra, volví con pilas cargadas para buscar trabajo "de lo mío". Qué inocente y soñadora era. Pensaba que buscaría, haría una entrevista y sería la nueva Andy Sachs. Error.


Llevo casi 4 años intentando entrar en el mundo de la moda, en trabajar para una revista o cualquier cosa relacionada en la comunicación de moda. Tirando curriculums, haciendo alguna entrevista pero sin llegar a revistas, siempre otras cosas que no me acababan de convencer y, ya esperando algún milagro. Es un mundo muy difícil de entrar, siempre se había dicho pero hasta que no lo ves con tus propios ojos no lo crees. Y aunque se diga que cada vez es una profesión más accesible, cuesta muchísimo entrar. Por no hablar de lo difícil que es encontrar hoy en día un trabajo que te guste de verdad (y más ahora después de una pandemia), te piden experiencia y sino como prácticas. Pero cómo vamos a tener experiencia si no nos dan la oportunidad? Pero qué pasa con la gente que ya tiene una edad como para hacer prácticas? Qué tiene necesidades que cubrir? Qué lleva años trabajando de otras cosas para ganarse la vida de alguna manera? Cuesta mucho llegar a tu destino, que te valoren, que te den una oportunidad solo por tus ganas, sin tener experiencia previa laboral en ese campo. Y entonces pienso en la entrevista de Miranda a Andy y pienso: qué fácil le resultó a ella conseguir un trabajo que no quería por solo decir que era una chica lista y que aprendía rápido. Es la parte más surrealista de la película. Porqué creedme, eso no pasa. Me imagino, y espero, que muchas os identificaréis conmigo con esto que os he contado. Pero os quiero decir a vosotras y, a mi misma, que no perdamos la esperanza, que los esfuerzos, las ganas, la actitud, la ilusión y el trabajo nos llevarán a nuestro destino. O, eso espero.


Lots of love,

Marta

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